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Cómo conocer a Dios/Anna Zubkova Anna Zubkova«Se puede recorrer este Camino infinitamente largo durante una sola vida si uno concentra su voluntad únicamente en este propósito.» En lugar de una introducciónMe gustaría mucho escribir un libro sobre Vladimir Antonov, el Maestro espiritual que dedicó su vida científica a la investigación y el análisis de toda la experiencia religiosa y esotérica a nivel mundial. Vladimir, recorrió todo el Camino esotérico hasta lograr la cognición de Dios Padre en Su Morada y logró la Fusión con Él Ahí. Ha escrito decenas de libros sobre este tema y desarrolló la Metodología del Camino Recto hacia el conocimiento del Creador: pasos claros y firmes que permiten a quienes han elegido a Dios como su única Meta, como el sentido más elevado de su vida, y como su Amor único, a recorrer este Camino y completarlo con éxito. Pero no tengo las capacidades ni las habilidades para escribir un libro sobre Vladimir; solo puedo contar cómo yo misma he caminado y sigo caminando por los peldaños de este Camino, —cómo caigo, me levanto y sigo adelante—. ¡Intentaré relatar la alegría infinita que es conocer a Dios y la gran felicidad que es amar a Dios! Intentaré contar, con ejemplos de mi propia vida, cómo Dios guía con dulzura y cuidado a quienes se entregan a Él. Mas todo lo que he entendido, comprendido y realizado en este Camino lo hice bajo la guía sensible, tierna y, a veces, casi imperceptible de Vladimir Antonov. Así, siguiendo las mejores tradiciones de la India, debería dedicar este tratado a los «pies de loto de mi Gurú»… Pero los «pies de loto» de Vladimir están calzados con zapatillas sumamente desgastadas o con botas de goma rasgadas. Además, una chaqueta cortavientos vieja en verano y una chaqueta acolchada no menos usada en invierno —son sus hábitos monásticos—. Y a sus espaldas, siempre una mochila. Él avanza y guía a quienes pueden y quieren seguirlo, aquellos para quienes el Amor por Dios se ha convertido en una necesidad inextinguible de acercarse a Él, de fusionarse con Él, aquellos para quienes esto se ha convertido en la única meta, el sentido de esta vida terrenal… Solo puedo contar cómo ocurrió y cómo está ocurriendo conmigo… * * * Mi percepción de Vladimir en los primeros meses de aprendizaje estaba compuesta por una mezcla de amor, reverencia temerosa cercana al miedo, y una gratitud infinita por el milagro de percibir la realidad viva de Dios que él nos brindaba. Incluso ahora, cuando han pasado muchos años, cuando el miedo y la reverencia temerosa dieron paso hace tiempo a relaciones sorprendentemente cercanas y familiares, similares a las que hemos establecido con nuestros Maestros Divinos no encarnados —esto aún no se ha vuelto ni habitual ni cotidiano—. Su manera suave y fluida de hablar, de moverse, era radicalmente diferente a todo lo que había visto antes. ¡No era en absoluto lentitud o torpeza! Sino que aquello que conscientemente manifestaba en palabras o movimientos —era solo una pequeña parte de su ser total— dejando espacio para que una Paz de increíble fuerza surgiera desde las Profundidades de su ser y nos impactara. Él explicaba, no solo con palabras, y nosotros percibíamos, no solo con nuestras mentes. Aprendíamos directamente como conciencias… El hábito de tantos años de vivir en el cuerpo —y verse y sentirse uno mismo como cuerpo— necesitaba de un cambio radical. Y Vladimir, rompía nuestros patrones de comportamiento y pensamiento —arraigados en nosotros— con ejemplos vívidos tomados de la vida de la naturaleza y de las personas, con una manera inimitable de bromear, y con giros inesperados en las meditaciones… Vladimir siempre lograba hacer que nuestras vidas estuvieran dulcemente saturadas de meditaciones intensas, de una Paz profunda y disolvente, de la belleza y armonía de la naturaleza, de diversión y bromas, y de nuevas formas de servicio a Dios…
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