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Cómo conocer a Dios/Lugares de poder Lugares de poder*«Dios, el Gran Dios Infinito y Universal, es Amor. Vladimir Antonov Un día, íbamos por el bosque a un lugar de poder de Asiris, mi mentor. Comenzaba a hacerse realidad aquello con lo que ni siquiera me atrevía a soñar… Una enorme esfera de Luz Divina Viva*, visible solo con los ojos de la conciencia desarrollada como corazón espiritual… Un Sol Resplandeciente de Amor Divino… Y nuevamente… la Dicha inmensa de contactar con Asiris… Ardía yo de felicidad y le suplicaba, le imploraba: «Asiris, ¿muéstrame cómo eres? ¡Qué ganas de verte, escucharte, comprenderte, y sentirte aún más plenamente en toda Tu Omnipresencia Divina!» Viendo mi ahogo, Vladimir se acercó y me dijo: «Sal del anahata hacia atrás. Y prueba impulsarte desde la espalda del cuerpo con las manos de la conciencia. Podrás entonces nadar en la Luz de la Conciencia de Asiris. Luego puedes intentar fundirte con Él, llenando Su forma.» Tras una hora de esfuerzo arduo sostenido y unos pocos segundos de sensación de Fusión y Dicha, quedé agotada como nunca en mi vida. …Mientras caminábamos hacia la fogata, Vladimir preguntó como de pasada: «¿Y qué tal? ¿Lo lograste, te gustó?» Quedé desconcertada sin saber cómo responder. No tenía ni idea de cómo se suponía debía haber salido ESE intento, o que por otro lado pudiera ser algo tan casual. Él sonrió y me aseguró que lo había hecho bien, animándome… Seguidamente comenzó a explicar cómo se desarrolla gradualmente la conciencia de una persona: «Al principio, en la mayoría de las personas, es como una pequeña esfera del tamaño de una pelota de tenis, unida a algún chakra. Los métodos de Raja Yoga permiten aprender a mover la conciencia por las estructuras energéticas del cuerpo y de paso limpiarlas. Cuando las energías del cuerpo y de la conciencia están suficientemente purificadas y refinadas, se puede comenzar a aprender a salir del cuerpo, sintonizando el nivel de sutileza propio con el de un Maestro Divino. Los siguientes pasos son aumentar el tamaño y el volumen de la conciencia, a lo que se le llama “cristalizaciónˮ por su similitud con el crecimiento de los cristales en entornos favorables.» …Luego, almorzamos y descansamos junto a la fogata. Después de eso, recibimos tarea para la casa —seguir trabajando en la limpieza y desarrollo de los chakras—. Esto incluía cantar mantras* especiales para esto. Para mostrarnos cómo hacerlo, Vladimir se puso de pie, aclaró su garganta levemente y cantó los mantras en un tono sorprendentemente alto. Sonaban suaves, sutiles, y todo el espacio del bosque cubierto de nieve a nuestro alrededor se llenó con el sonido de una voz que parecía no pertenecer a su cuerpo. Él, con su barba suave y esponjosa enmarcando su rostro, en una chaqueta acolchada y botas de goma, estaba frente a nosotros, mientras el sonido de los mantras llenaba todo el espacio a su alrededor. Su cuerpo parecía no tener nada que ver con lo que sucedía. Hasta la transparencia del aire, que de repente cobró vida y se volvió inmensa, estaba hecha del suave flujo de su voz… …Estas vibraciones y frecuencias para vivificar los chakras nos permitieron hacer de nuestros cuerpos y sus estructuras energéticas, instrumentos aptos para el trabajo posterior de perfeccionamiento de las conciencias. * * * Vladimir nos dejó que trabajáramos de manera independiente por unos días. Sentía y observaba, asombrada y maravillada, cómo poderosamente Dios entró en mi vida y desplazó —la basura y el desorden— de mi existencia cotidiana anterior. Así, cada mañana al despertar recordaba a Asiris. Él llegaba de inmediato y me llenaba de alegría y esperanza. Cuando me «olvidaba» de Él en el ajetreo de la vida diaria de la ciudad, a veces, como de la nada, entre la neblina sobre la nieve húmeda y las nubes bajas, aparecía en el cielo, por unos segundos, el disco solar… —y yo me encendía de alegría recordando a Asiris—. Y gradualmente en mi conciencia comenzaron a sonar algunos versos. Yo no los componía, empezaron a sonar como por sí mismos, como una métrica que gradualmente se llenaba de palabras… palabras que me llevaban más allá de este mundo de ilusiones…* * * * Cada mañana, cada quien en su casa, realizábamos los ejercicios asignados y cantábamos los mantras para los chakras, escondiéndonos en los baños para no despertar a los familiares con nuestros aullidos torpes a las 6 de la mañana. Y los vecinos de arriba y abajo probablemente se sorprendían por el extraño zumbido de las tuberías… ¡Y qué ganas teníamos de seguir avanzando rápidamente por el Camino hacia Dios! Justamente, a los días Vladimir me telefoneó para invitarnos a una nueva sesión. Le informé a María inmediatamente… pero sumamente angustiada me dijo que lamentablemente estaba muy ocupada y que no podría dejar el trabajo a tiempo… La angustia de María se convirtió en una lección de vida para mí con la lección de que —debía valorar y aprovechar al máximo la oportunidad que se me estaba brindando—. Su angustia venía de que tal vez Dios no la dejaba avanzar hacia Él… ¡Y si no era ahora, quizás nunca habría otra oportunidad! «El pájaro de la libertad vuela y nunca se detiene ni regresa», le enseñaba Don Juan Matus a María a través de los libros de Castaneda. La angustia de María era tan grande que yo no sabía qué hacer ni cómo consolarla… Pero todo se resolvió al final. Habiendo Dios terminado Su lección de valoración para ambas, Vladimir cambió la hora de la reunión para dos horas más tarde cosa que María pudiera asistir tanto a su trabajo como a la nueva sesión. …Y así, con nieve y lluvia, el suelo chapoteando bajo nuestros pasos, y un cielo cubierto de pesadas nubes grises, seguimos a Vladimir ese atardecer… Anduvimos hasta que hallamos frente a nosotros una maravillosa planta de poder —un álamo increíble—. Se distinguía de todos los álamos que lo rodeaban por un enorme capullo de energía sutil y luminosa, que se sintonizaba con la energía de los corazones espirituales humanos desarrollados. De una calidez tierna y una luz que se podía ver con los ojos de la conciencia a pesar de la neblina y el cielo nublado. También, podíamos sentir los límites de su capullo desde fuera y desde dentro, al llenarlo nosotros mismos como corazones espirituales. E incluso pudimos penetrar con la conciencia bajo la superficie de la tierra, donde el capullo cubría las poderosas raíces del álamo. La frontera de la tierra dejó de ser percibida por nosotras y pudimos transitar libremente por el firmamento terrenal… Pero este álamo no era solo un árbol particular con energía anahática*, era una conciencia que en el pasado tuvo encarnaciones humanas. Y ahora, a través de la vida en un cuerpo arbóreo, estaba desarrollando —la paciencia y la paz— que no logró desarrollar cuando habitaba un cuerpo humano… Con esta alma puede uno hablar y comunicarse emocionalmente… La realidad de la comunicación de las conciencias —al otro lado del mundo físico— se volvió tan evidente entonces que nos fue posible entender que la vida solo aparenta ser, mirada desde solo una dimensión, un mero ir y venir de cuerpos materiales. Pero cuanto más profundamente sentíamos su palpitar bajo la materia, más claro se volvía para nosotras que no éramos simples cuerpos, sino conciencias, y que a nuestro alrededor existían innumerables otras conciencias en evolución, tan vivas como nosotras mismas… Vladimir nos encomendó seguir trabajando con el álamo en los días venideros, así que cada mañana antes del trabajo y cada anochecer veníamos hasta él, lo saludábamos y lo abrazábamos con las manos de nuestros corazones espirituales. Y esta alma grande y bondadosa nos enseñaba armonía, ternura, amor y paz, nos ayudaba a limpiar las estructuras energéticas de nuestros cuerpos y a irnos acostumbrando a sentirnos tan grandes como el tamaño del árbol. …Recientemente visité a nuestro amigo álamo y le pregunté, ¿qué escribir sobre él en mis notas, qué le gustaría comunicarles a las personas? Él respondió: «No entiendo bien acerca de libros, pero definitivamente sí sé lo que es amar, amar, amar…» …Y sin más palabras, correspondía mi amor con su amor. ¡Porque amar es mucho, muchísimo más que escribir acerca del amor! * * * Luego, Vladimir nos enseñó a salir del anahata a través del meridiano chitrini*y a fusionarnos con el Espíritu Santo* sobre la superficie de la Tierra… En unas pocas horas de vida, aprendíamos con Vladimir lo que le lleva a otras almas decenas o cientos de encarnaciones… En ese momento aún no entendíamos cuán grandes eran los pasos que Dios nos proponía dar hacia Él… …En particular, me fue otorgado experimentar otra dimensión en toda su extensión. Hablando en términos de Don Juan Matus —logré «mover mi punto de encaje» hasta poder percibir completamente otra dimensión del mundo— saliendo del cuerpo físico hacia la Luz Viva del Espíritu Santo en su tercera manifestación de densidad. La sensación de mi cuerpo desapareció por completo. Nadaba con la conciencia y las manos extendidas del corazón espiritual, conectándome con múltiples Conciencias vivas, mutuamente fusionadas en una Unidad que se dedica a manifestar en la Creación —la Luz y el Amor del Padre Creador—. Dejé de ver y percibir el mundo físico, no recordaba dónde estaba mi cuerpo, o que estuviera yo en medio de una meditación… La meditación, como trabajo activo, dejó de existir de repente, y ya no se requería ningún esfuerzo… El Mundo de la Luz Viva Infinita se convirtió en la Realidad Última… Allí me recibieron Consciencias Divinas con Abrazos de Amor, y claramente sentí que me esperaban, y que me esperaban desde hacía mucho… Ese estado no duró mucho aunque no fui consciente del tiempo material que transcurrió. Cuando «caí» de nuevo en el cuerpo, no pude repetir el estado fácilmente por mí misma. Pero quedó grabado en mi ser, e intenté desde ese momento en más —acercármele— cuanto pudiera. Fue como un adelanto de Dios, una muestra —de otra dimensión de Él— para así conocerle mejor y sentirlo más claramente. Dejando claro que de mis esfuerzos posteriores dependería —alcanzarlo en una Fusión más plena en Su Morada*—.
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