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Cómo conocer a Dios/Defectos DefectosEl Camino Espiritual no es nunca fácil. Pues es, ante todo, una batalla contra las propias imperfecciones que obstaculizan el acercamiento al Creador. Además, a menudo es imposible detectar los defectos por uno mismo. Por ello, es fundamental que haya un Maestro… un amigo cerca que pueda ayudarnos. Y también hay que estar siempre preparados para «recibir los golpes» del Gran Maestro (Dios) y «aguantarlos». Vladimir, sabe mostrarle a uno con exactitud y en el momento oportuno, los defectos, precisamente cuando «has madurado» para percibirlos. He aquí ejemplos de lo que en ocasiones Vladimir me decía acerca de mis defectos en años anteriores: «Olga, ¿por qué viniste con esta cara? La cara de una ama de casa agotada por la vida. »¡Debemos convertirnos en líderes espirituales! ¡Y por lo tanto, no tenemos derecho a vivir fuera de los estados de alegría y de amor! ¡De otro modo, nadie nos seguirá! »La gente ya tiene bastantes penas y problemas… »¡Nosotros debemos inspirar con nuestro ejemplo a las personas! ¡No ser “flores estériles” para ellos!… »¡Debemos vivir en un Amor a Dios que crece sin cesar y en una felicidad igualmente permanente por ello! —sin importar lo mal que esté la vida del cuerpo, del vehículo—. »Recuerda que Sat-Chit-Ananda* no es ni un mantra ni un lema (es el estado habitual del Creador). ¡Debemos vivir dichosos cada día! Incluso si el cuerpo sufre, o está cortado, cercenado, o quemado, de hecho, incluso si el cuerpo ha sido víctima del ataque de algún demonio*. ¡Este dolor y estos problemas en el plano físico deben solo impulsarnos aún más profundamente hacia la Fusión con Dios —para salir disparados de este plano— hacia la Dicha Eterna! ¡Ahí radica nuestra Destino, nuestra Meta! »Pero, ¿en qué estamos ocupados?… Si nos dedicamos a ganar dinero, a relacionarnos con amigos ociosos, a ver televisión cada vez que es posible, a cuidar al marido, hijos, etc… —y tan solo tenemos un hobby de fin de semana— de jugar “juegos espirituales” para darnos un gusto… (como la gente que va los domingos a la iglesia a encender velas, creyendo que así cumplen sus obligaciones ante Dios y por ello Dios los llevará al paraíso). ¡¿No es actuar así —engañarse uno mismo—?! ¡Si actuas así no lograrás nada contundente, y no habrá Paraiso para ti! »¡Debemos vivir en un estado de “impulso crónico”, del impulso de aspirar a la transformación de uno mismo! ¡Ya, hoy! ¡Solo tal aspiración correctamente dirigida nos acercará a Dios! ¡Y no el mero hecho de haber girado un tetraedro* o haber visitado un lugar de poder…! ¡Lo esencial no son los ejercicios! ¡Lo esencial es construir relaciones personales con Dios! ¡Debemos precisamente edificar esas relaciones personales con Él! ¡Durante años de práctica, el establecimiento de estas relaciones lleva a que nos fusionemos con Él! »¡Y gracias a este ardor en la lucha contra nosotros mismos —la dicha por el contacto con Él aumenta día tras día, año tras año—! »¡Tampoco debes pensar que te llevaré a la Morada del Creador atada como un perrito! »Sathya Sai Baba dice con mucho acierto que no debe haber intermediarios entre el humano y Dios. ¡Es decir, cada uno debe edificar personalmente sus relaciones con Él! En Agni Yoga también se dice que el estar diariamente ante Dios es la condición más difícil, pero absolutamente indispensable para el éxito en el Camino Espiritual. »No has edificado relaciones personales con Dios —y por eso cualquier trabajo espiritual serio sigue siendo solo un sueño—… ¡Ahora mismo te planteo este dilema, ya que existe, y tienes que enfrentarlo! ¡No te tardes! »En mis palabras no hay ni el más leve indicio de que estés tan equivocada que tengamos que separarnos… No, al contrario. Dios te ha destacado claramente como una discípula prometedora Suya. Pero el problema, no obstante, existe. ¡Y debe ser transformado! »Mira a tu alrededor… todos quienes estuvieron alejados de nosotros se han marchitado durante el tiempo que no nos vimos. ¡Todos envejecieron diez años este invierno! ¿Qué hicieron todo ese tiempo? Fueron a los lugares de poder y se quedaron allí con caras tristes, imaginando que «estaban progresando». ¡Pero no se acercaron ni un milímetro a Dios en ese tiempo, muy al contrario, y esto es un hecho! »Quizá hayan crecido en conciencia… Pero repito, no nos acercamos a Dios solo por estar en un lugar de poder. ¡El crecimiento del Amor es lo que nos acerca a Dios! ¡Dios es Amor, y nosotros también debemos hacernos Amor! ¡Si el Amor en nosotros se extingue, nos alejamos de Dios! ¡Debemos —como corazones espirituales— crecer, crecer, crecer…! ¡Pero el corazón espiritual no es un globo de aire…! ¡Es conciencia que permanece en estado de Amor! ¡Y precisamente ese Amor no se consiguió…! »Entonces, ¿qué te impidió, Olguita, vivir en el corazón espiritual todo este tiempo? »Comprende que quiero cambiar positivamente esta situación, sacarte del estancamiento. ¡Te quiero! ¡Y tú también debes amar —a Dios, a todos, y a todo—! En ti no ha habido crecimiento del Amor durante este tiempo; al contrario, su cantidad ha disminuido. ¡El anahata dentro de tu cuerpo no se ha hecho alegre en este tiempo! »Sin duda superaremos estas dificultades. Pero para ello algo tienes que cambiar. Ante todo, ¡tienes que cambiar tus relaciones con Dios! Tal vez a partir de este verano tengas posibilidad de enseñar. Parece que también hay que cambiar el entorno social en el que vives. ¡Si no lo cambias, nada resultará! ¿Lo cambiarás? —decídelo tú misma— yo no insisto en nada. Pero debes ver el problema ahora, con mi ayuda. No debo machacarte con esto. Pero debo señalártelo claramente. Debes comprender que hablo con absoluta benevolencia. Algo debe cambiar en tu vida ¡a pesar de tus promesas! Y tú misma debes resolverlo y, si lo estimas conveniente, somete tus decisiones a Dios para que las evalúe… ¿tengo razón al querer actuar así o asá?, y por el estilo… »¡Y ahora mismo debe surgir en ti la alegría al menos por saber que debes cambiar! ¡Debes decirte: “¡Yo me transformaré!” »… Se puede ir a lugares de poder, desarrollar la conciencia con nuestras técnicas… Pero si no nos relacionamos con Dios ni nos dirigimos a Él, de poco servirá. ¡Dios rechaza a quienes aspiran a Él sin amor, ya que el poder sin amor es autodestructivo y lo corrompe absolutamente todo! »¡Lo principal es el Amor a Dios! Los creyentes que van a la iglesia y golpean el suelo con la frente están más cerca de Dios que los que enfocan su atención en los lugares de poder —en vez de en el Dios Vivo—. ¡Grábatelo para siempre! ¡El amor de quienes buscan a Dios en los templos, aunque imperfecto, está más orientado a Dios que el que ustedes lograron! »“El desarrollo de uno mismo” puede ser hasta un slogan deportivo. ¡Pero esto no es deporte! ¡Nuestra Escuela es científico-espiritual! ¡Y la espiritualidad es, ante todo, amor a Dios! »¿De qué sirve desarrollar el anahata si de todos modos no funciona, si no hay en él presencia de la función del amor? ¡El tamaño y la función de este órgano deben crecer en paralelo! ¡No hay que edificar relaciones con los lugares de poder, sino con Dios, con los Maestros Divinos! »Mira, justo aquí, ahora mismo, podemos abrazarnos con Jesús con los brazos del corazón espiritual, ¡Él extiende Sus Brazos para el Abrazo! »¡Ama a Jesús, a Krishna, a Sathya Sai Baba, Babaji, Ptahhotep, Surya, Elisabeth Haich… ¡A Todos, Todos, Todos! ¡Cuántos Divinos Maestros tenemos! »Si te pregunto con esa cara que tienes: “¿A quién amas ahora?” ¿Qué vas a contestarás? “A nadie realmente…” »… Una de las manifestaciones concretas del amor es servir a Aquel a quien amamos. ¡Lo hacemos no por nosotros, sino por Él! »A propósito, al parecer, si nosotros los humanos carecemos de seres afines para amar —entre quienes vemos diariamente— sufrimos por ello. ¡Yo veo este padecer en mí, aunque me rodeo de humanos para manifestar mi amor! ¡No obstante, sufro porque son pocos, quisiera que fueran más y más! ¡Pero no por ello me abandono a la pesadumbre! »… ¡Es malo cuando los anahatas están vacíos, sin amor! »¡Lo que haces se parece más a un desarrollo deportivo que a un desarrollo espiritual! ¡Es un error metodológico muy grave! ¡El trabajo espiritual no debe ser como un entrenamiento deportivo! ¡La espiritualidad es, sobre todo, amor y aspiración hacia Dios! »Sí, tu anahata conservó su forma… ¡pero está vacío! ¡Este órgano tuyo se desarrolló en tamaño, pero no en función! »¿Qué se puede hacer para ser verdaderamente espiritual? Hay que leer, pensar, conversar sobre Dios, relacionarse con Él intentando percibirlo, abrazarlo con los brazos de los corazones espirituales, servirle. »Si no hay personas a quienes amar o servir ante ti en un momento dado, el amor puede dirigirse a todo lo vivo: plantas, animalitos, pajaritos… Podemos amar con amor del corazón a todos, salvo a los habitantes del infierno. »¡Y es imposible fundirse con Dios sin estar enamorados de Él! »… El “trabajo espiritual” que se transforma en entrenamiento deportivo puede ser muy peligroso porque puede llevar al crecimiento de un “yo” personal deformado y destructivo… »¡Dios debe ocupar el lugar principal en la vida! Las relaciones con Dios no deben ser dejadas para el tiempo libre o el fin de semana. En nuestras vidas, como en la del monje, ¡Dios debe ocupar el lugar principal, primordial! ¡Ahí radica la diferencia entre nosotros (monjes) y los demás (laicos)! * * * «A ti te tocará enseñar sin falta. »Al trabajar con alumnos, debe haber obligatoriamente retroalimentación. ¡Para ayudar eficazmente a una persona concreta, hay que conocer todos los matices de su desarrollo espiritual! Es necesario aprender a asumir responsabilidad por el desarrollo del alumno, por su educación. ¡Hay que llamar la atención sobre los defectos! ¡De lo contrario, se puede crear en el alumno la ilusión de que crece espiritualmente —cuando en realidad se degrada—! »Al hacerlo, hay que esforzarse por decirle a la persona cómo ser mejor, no lo malo que es. De lo segundo solo se siente peor y se aleja. Hablar siempre de cómo ser mejor, excepto en casos especiales donde el alumno cree que todo está bien, pero en realidad todo empeora. ¡Entonces sí hay que llamarle la atención! »… Toca también considerar que los conocimientos espirituales de nuestro nivel no deben ser dados a cualquiera. Hay que distinguir qué dar y a quién. Hablar de Dios, del corazón espiritual se puede con todos, pero no se deben proponer prácticas profundas a personas éticamente deficientes, —se les haría un daño, ya que si obtienen poder, se autodestruirían—. »… ¡No perjudiques ni a los demás ni a ti misma! A los estudiantes que no toman en serio el trabajo sobre sí mismos no se les debe entretener con métodos varios. »¡Y tampoco se les debe forzar hacia Dios! El “impulsar” artificialmente el interés por el trabajo espiritual es dañino y contraproducente para la persona, ¡nada bueno saldrá de eso! * * * «La hesiquia es la calma interior. Incluso cuando el cuerpo está activo, hay que mantener esa calma interior. »Tu meditación ya es hoy el estado de Dios. Debes cultivar tú misma dentro de ti el estado del Creador. »Debemos “cristalizar” la conciencia en la sutileza de la Morada del Creador. Para ello hay que hacer esfuerzos constantes, ya que solo con relajarse y permanencer en un estado sutil no se logra el crecimiento de la conciencia. Mas si conviene alternar los esfuerzos con relajación —para descansar—. * * * «¿En qué se diferencia un Maestro Divino de una abuelita ortodoxa? El Maestro Divino está para la salvación y desarrollo de la humanidad entera y todo lo Creado, mientras que la abuelita ortodoxa se concentra solo en sus pecados…»
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