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Conocimiento contemporáneo sobre Dios, la evolución y el significado de la vida humana.
Metodología del desarrollo espiritual.

 
Milagros
 

Cómo conocer a Dios/Milagros


Milagros

Toda mi vida viví con el deseo de ver un milagro, creía en los milagros. Creía que era posible volar, sanar con el Toque Divino, resucitar…

Los verdaderos milagros llegaron a mi vida junto con el comienzo de mi aprendizaje. Pero en mí continuaba viviendo el deseo infantil y egoísta de un milagro donde se materializara algo que pudiera tocar con las manos… El milagro del conocimiento de Dios no desplazó por completo las simples representaciones humanas de que un milagro es cuando «de la nada» aparecen objetos, desaparece un vagón de tren, un avión, o en el salón de la casa cae nieve…

Ya sabía fusionarme con el flujo del Pranava*, con los Mahadobles de nuestros Maestros Divinos, y entraba —aunque solo un poco— en la Morada del Creador… Pero infantilmente no consideraba esto ya todo un milagro. Se había vuelto… normal… ¡¿Qué milagro ver en esto?! Era similar a cómo no vemos el milagro en un brote que se abre en primavera, en un enorme árbol que creció de una semilla diminuta, en el milagro de la vida, en el milagro de la belleza de la Creación Divina…

Y así, un día, David Copperfield me explicó esto con una jugarreta y también con un milagro…

…Estábamos en el bosque a finales del verano, habíamos trabajado mucho ese día bajo el sol caminando unos quince kilómetros, así que estábamos todos agotados…

Cuando nos detuvimos para descansar, se nos acercó David Copperfield desde el Flujo de la Luz Divina. Su Presencia era tan alegre que nuestro cansancio desapareció casi por completo…

Y justo ahí, como una niña, se me «ocurrió» pedirle a David un milagro. ¿Qué le costaba materializar un copo de nieve en la palma de mi mano? ¡Nadie lo notaría siquiera ya que con este sol la nieve se derretiría de inmediato!… Caminé un rato, discretamente extendiendo la palma hacia Él, pero luego olvidé mi tonta petición… Caminaba simplemente admirando a David con Su Sonrisa Divina…

Y de repente, unos minutos después, en un cielo claro —bajo un sol radiante— apareció una pequeña nubecita gris oscura. Y… con una ráfaga de viento, nos cae a todos encima un chaparrón fugaz de nieve y granizo… Mientras que a la vez el sol seguía brillando con fuerza y la deslumbrante sonrisa de David reflejándose en mí me decía: ¡Así que pidiendo milagros… ahí lo tienes!

…Sostenía en mis palmas los copos de nieve que se derretían, extasiada de admiración…

Y la verdad es que luego me arrepentí, ya que todos terminados empapados por mi culpa.

…Y luego, sucedieron verdaderos nuevos milagros cuando nuestros Maestros Divinos Sathya Sai Baba, Jesús, y Krishna junto con David —nos regalaron la Fusión con Ellos y nos sumergíamos nuevamente en la Morada del Creador—…

No intentaré transmitir lo que se experimenta cuando la conciencia individual toca la Conciencia del Creador, tampoco contar sobre los estados de disolución, o de Fusión… Este conocimiento está impedido de ser transmitido con palabras o explicaciones. ¡Que cada uno que se embarque en el Camino lo conozca por sí mismo!…

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