English Español Français Deutsch Italiano Český Polski Русский Română Українська Português Eesti 中文 日本

Conocimiento contemporáneo sobre Dios, la evolución y el significado de la vida humana.
Metodología del desarrollo espiritual.

 
La Unidad
 

Cómo conocer a Dios/La Unidad


La Unidad

Existe un término filosófico muy conocido —la Unidad—, que puede ser entendido de forma más acertada como «la Integridad del Todo». Pero, ¿qué significa esto?

En verdad, existe una Conciencia Primordial Universal Única que reside en lo más profundo del espacio multidimensional. Es el Creador de todo lo «manifestado», el Universo, la Creación.

Tanto el Creador como Su Creación son Eternos e Infinitos. Aunque, a Su entera Voluntad, Él destruye ciertos «islotes» de Su Creación, como a su vez crea otros…

Dentro de los confines de este Absoluto Infinito se produce el proceso de Su Evolución, que consiste en un desarrollo incesante de Su Conciencia Primordial. Uno de Sus mecanismos es el crecimiento de chispas diminutas de Vida, es decir, almas individuales creadas por el Creador que se desarrollan en comunión con los sustratos sobre la superficie de los planetas. Estas almas, tras desarrollarse a lo largo de muchas encarnaciones en cuerpos de plantas, animales y humanos, deben —al alcanzar su Perfección— fundirse de nuevo con su Creador, enriqueciéndole con las experiencias individuales que adquirieron durante su proceso evolutivo.

Por eso, todos los seres vivos, incluidas las plantas, no solo deben ser considerados por cada uno de nosotros como hermanos y hermanas de distintas edades psicogenéticas, sino como nuestros compañeros en este largo Camino de Evolución de la Conciencia* que va de retorno a nuestro Padre común. Además, todos nosotros somos partes constituyentes, cual células móviles (semejantes a los leucocitos de la sangre) de Un Único Organismo —el Absoluto Universal—.

Y nosotros, como sus partes constituyentes móviles, es decir con cierto libre albedrio dentro de la estructura dada, tenemos la posibilidad de elegir en qué parte del Absoluto queremos establecernos.

La decisión más acertada sería desarrollarnos con la aspiración a obtener la Fusión con el Creador en Su Morada —la parte más profunda y sutil del espacio multidimensional—. Es esta también la Voluntad del Creador y Su plan para seres como nosotros. Ahora bien, si no cumplimos con este Plan, el Creador se ve obligado a «darnos empujoncitos» mediante eventualidades, dolor, enfermedades y otras dificultades.

Para las almas obstinadas que insisten en resistirse a Su Voluntad cultivando en sí mismas la grosería emocional y otros vicios asociados, es que fue Creado el infierno, es decir el «basurero» de la Evolución —que cumple la función de purificar el Absoluto—. Luego, la peor parte de las almas infernales, son sometidas a una destrucción completa y pasan a ser desintegradas en sus elementos constituyentes para ser reciclados.* La otra parte de las almas infernales, vuelven a ser encarnadas en cuerpos humanos —pero con destinos desfavorables—. Y en esas encarnaciones, estas almas infernales reciben sus últimas oportunidades para transformarse de acuerdo con la Voluntad del Creador, pero si no, pasarán entonces a ser desintegradas también.

Dios dirige todas las circunstancias de nuestras vidas. Nada ocurre sin Su participación, Su Conocimiento o Su Voluntad.

Dios mismo dirige nuestro discipulado. Pero somos nosotros quienes, dotados de libre albedrío, determinamos nuestro destino… la calidad de nuestras vidas depende únicamente de cuán exitosos somos como Sus discípulos.

Dios es Amor, es Ternura, es Cuidado, es Paz, es Sabiduría, es Dicha, y es Poder.

Su Morada, es la Morada común de los Perfectos —esas Almas Supremas que han incorporado en Sí mismas todas las cualidades de Dios—, y ahora viven en Dicha Eterna Fusionadas con Él.

Y el acercamiento por la calidad del alma a Dios va acompañado de un aumento de felicidad, alegría y dicha —que llenan la existencia de las almas durante su encarnación en los cuerpos terrenales—.

Es mejor comenzar este Camino dominando el arte de la autorregulación psíquica, es decir, ante todo, adquiriendo la capacidad de regular claramente las propias emociones. La base aquí es la apertura y el desarrollo del corazón espiritual. Sin esto es imposible vencer completamente en uno mismo las «pasiones terrenales» (emociones negativas groseras).

* * *

Probablemente todos hemos oído hablar de la vida espiritual como «la vida del corazón». ¡Pero casi nadie comprende el significado de estas palabras!

En la literatura artística, «la vida del corazón» o «por corazón» suele entenderse como la completa sumisión del propio comportamiento a alguna emoción propia, normalmente relacionada con las «pasiones terrenales»…

Entre las instrucciones de algunos «gurús» de hatha yoga, se pueden encontrar recomendaciones completamente ajenas a la verdad y por tanto inútiles de aprender, como por ejemplo concentrarse en el corazón como objeto físico…

Otros «maestros espirituales» incompetentes fantasean que, puesto que el corazón físico está situado a la izquierda, el corazón espiritual debe encontrarse a la derecha…

Algunos han oído que al Creador, el Yo Superior, Paramatman —hay que buscarlo en la profundidad del propio corazón espiritual—. Y seguramente muchos intentaron hacerlo… pero inmediatamente sufrían un completo fracaso y se decepcionaban con estas palabras. La razón de tales fracasos es que no hay la menor posibilidad de cumplir esta correcta recomendación en el propio corazón espiritual mientras este —aún tenga el tamaño del chakra anahata o solo ligeramente mayor—. Pero esta verdad es perfectamente realizable cuando el corazón espiritual se desarrolla hasta tamaños millones de veces mayores.

Cómo aprender a percibir el corazón espiritual propio, cómo desarrollarlo, cómo encontrar dentro de él una vez desarrollado —las profundidades multidimensionales y hasta la Morada del Creador—, fue todo esto expuesto por primera vez y con detalle exhaustivo en los libros y videos de nuestra Escuela científico-espiritual.

* * *

Un avance contundente hacia el Creador —no puede ser realizado de forma inconsciente—. Por eso hay que activamente aprender a no odiar, no irritarse, no desear para sí en perjuicio de otros, no desearle mal a nadie, sino muy al contrario, voluntariamente ayudar a todos en todo lo bueno, aprender a amar y a dar, sintonizarse con lo armónico y lo bello, y buscar en todo la manifestación de la Voluntad del Creador.

¡Lo repetiré una vez más, y recordémoslo para siempre! El odio, la malevolencia, la agresividad y los estados emocionales similares nos llevan al infierno, al «vertedero de la Evolución». En cambio, el amor, la paz, la ternura, la dulzura, el perdón, el cuidado —nos llevan al paraíso y más allá—, ¡hasta los Brazos del Creador en Su Morada!

¡Sigamos Su Enseñanza!

¡Éxito a todos!

<<< >>>





Únete a nosotros:

PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
PDF
 
Página principalLibrosArtículosPelículasFotografíasSalvapantallasNuestros sitiosEnlacesQuiénes somosContacto