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Cómo conocer a Dios/Maestros Divinos Maestros Divinos«Los corazones de quienes van, se encienden de amor. Sus corazones ardientes, iluminan el Sendero, sin desviarse ni adormecerse. Quienes buscan de esta manera, hallarán. Los que caminan así, llegarán. ¡La única Fuente de amor auténtico es Dios! ¡Benditos los que han llegado! ¡Porque se aplacará su sed con Amor perfecto!» El apóstol Felipe, Los Maestros Divinos —Espíritus Santos— son los Representantes del Creador. Cada Uno transitó su propio sendero hacia el Creador y su propia experiencia de vida [6,9]. Completaron el Camino, se establecieron en la Morada del Creador, y ahora guían a quienes lo recorren. Todos Ellos son Uno en la Morada del Creador. ¡Son Amor, Fuerza y Sabiduría Infinitas! ¡Y a la vez, Cada cual es Único e irrepetible! Cada uno de Ellos nos ofrece Su Amor cuando trabajan con nosotros, entre otras formas, creando con Su propia presencia el Modelo Divino para la armonización de la conciencia y revelándonos el acceso a la Morada del Creador. ¡Inmensa gratitud a todos Ustedes! ¡Los amo infinitamente a todos! … A lo largo de los años de nuestro aprendizaje, los Maestros Divinos que dirigieron nuestro trabajo se convirtieron en Seres queridos y próximos. Nuestra tarea ahora es —seguir consolidándonos en lo obtenido— para, situándonos a Su lado, amar y ayudar desde el Corazón Único del Absoluto, a todos quienes se dirigen al Creador. * * * Lao… ¡Divino Amor Cariñoso y Protector de todos los seres dignos! Él nos enseñó a amar con Amor Divino a la naturaleza, fundirnos con ella en amor y armonía, percibir la unidad con todos los seres vivos, alimentarlos con Su Amor y Su Poder, sosteniéndolos en las palmas de nuestras manos infinitas del amor. Un día Lao me dijo: «¡Conviértete hoy en un sol tierno y cálido que calienta la Tierra y todo lo que vive en ella! »¡Desciende bajo su superficie, hacia su tierna Luz pura… y llena toda la Tierra desde su interior con tu amor! »Ahora, siente en tu mano, extendida desde el corazón espiritual, esta flor… y percibe su delicadeza, sutileza, pureza, su aroma. ¡Ella confía en ti tiernamente! ¡Ofrécele también tu amor! … Toqué la flor con la mano de la conciencia —y la percibí como un pequeño ser vivo y puro—. ¡Una ternura infinita me colmó! La acaricié con suavidad como a un niño y dije con los labios del corazón: «¡Te amo!». El amor fluía por mis brazos hacia esta pequeña vida vegetal… * * * Huang Di… ¡Qué difícil siquiera concebir conocer la estructura del Absoluto sin Su ayuda! Él nos reveló con Su propia presencia el acceso a los eones «del otro lado del espejo». Se presentó como Yidam y nos instruyó en conocer las Profundidades universales, «deslizándonos» desde Su Rostro —hacia Su Anahata Universal—. Y nos adentramos en el eón de protoprakriti como en el cálido y dulce reposo de una noche sureña de verano, flotando en un infinito Océano de Estrellas, moviéndonos con los brazos de la conciencia en todas direcciones… Y si descendíamos más profundo, la «noche sureña» de protoprakriti se transformaba en un estado ligero, suave, esponjoso, delicado, similar a la niebla matinal de protopurusha… Y debajo, tras el «Velo»… —la Esencia Principal del Absoluto, Su Corazón Espiritual—… * * * Ptahhotep… ¡En Sus inmensos Mahadobles kilométricos aprendimos a ser el Fuego Divino más sutil que surge de la Morada del Creador, purificando con Él nuestros cuerpos! ¡Numerosas meditaciones fundamentalmente bellas nos fueron obsequiadas por Ptahhotep! Yo acudía frecuentemente a Él en busca de consejo. Antes, recurría al libro de Elizabeth Haich «Iniciación» [26]. Mas cuando tenía una duda, me volvía a Ptahhotep, abría el libro —y siempre hallaba de inmediato Su respuesta en él—. Pero una vez Ptahhotep mismo me propuso Su ayuda. Trabajábamos entonces en uno de Sus Mahadobles. No conseguía fundirme con Él. Llenaba la forma del Mahadoble y trataba de disolverme, pero nada funcionaba. Parece que Ptahhotep se apiadó de mi forcejeo, y dijo: «Tú siempre tratas de sentirte a ti misma en la meditación. ¡Pero intenta sentirme a Mí!» Y en ese mismo instante desaparecí. Solo cambié la orientación de la conciencia, del «yo» al «no-yo» —y ahora sentía por todas partes tan solo la Luz Viva más sutil del Tierno Amor de Ptahhotep—. ¡Y llegó el Éxtasis de la Fusión! Desde ese instante, todas las dificultades con las que luchaba quedaron atrás. * * * Águila Divina… ¡Afinando siempre nuestra concentración en la intensa aspiración de la Libertad —para Fundidrnos en el Primordial—! ¡Amor tierno unido a un tremendo Poder! ¡Salto de la conciencia desde el anahata… y vuelo hacia la Infinidad del Creador! Águila, enseñaba valentía y regalaba la sensación de la auténtica y completa Libertad. Enseñaba a volar y a vivir, desplegando las alas del amor, sintiendo la conexión de esas enormes alas —con todo el vasto Océano de la Conciencia Primordial—. Y, al mismo tiempo, le gustaba bromear con alegría… … Hoy no fuimos al bosque porque hay asuntos que atender en la ciudad. Así, practicamos nuestras meditaciones en los lugares de poder dentro de San Petersburgo. Camino por la acera practicando las últimas meditaciones. Y de repente… siento una frontera de energía muy clara y… caigo en la Luz Divina Infinita… ¡Abismo, Infinidad!… ¡Siento enormes alas y… vuelo! ¡Vuelo en la Luz infinita y me disuelvo en la Ternura! ¡Qué sensación tan familiar y amada…! ¡¿Es Águila Quien me abraza?! Y en mi duda… «no puede ser Él, Águila está en el bosque, allí están Su lugar de poder, pero aquí… ¿en la ciudad?…» Y oigo: «¿Por qué piensas así? Yo era un indio americano civilizado e iba a la ciudad también…» —ríe Águila. Me hace gracia, me río, pero me avergüenzo… No lo reconocí en un lugar inusual para mí… Volví a equivocarme… * * * Sacral… ¡Su Luz Divina Sutil nos rodea como una enorme cúpula por encima de las nubes! ¡Y bajo su base —la Morada del Creador— el vasto Océano de la Conciencia Primordial! Practicábamos meditación en el inmenso Mahadoble de Sacral en la ciudad. ¡Y alrededor, calor estival, vapores de asfalto, y una tórrida sensación! Camino por la acera y practico ser el «Océano de Amor Puro»*. Con el calor, mi cuerpo parece estar a punto de derretirse. Pienso: «¿Cómo trabajaría Sacral en Su última encarnación en medio del desierto?» Y Él, contestando a mi pregunta, empezó a mostrarme… De repente, la ciudad y el calor desaparecieron de mi percepción. Ante mí, hasta el horizonte, se extienden arenas suaves, amarillas, ligeramente ondulantes. Y detrás —el Gran Océano Infinito de Luz Viva—. Ola tras ola, el Océano se acerca suavemente a mi pequeña duna, bañándome con Su Ser. Nada puede obstaculizar el movimiento del Océano. El desierto yace ante Él como un cordero dócil. El Océano acaricia y mima con ternura Su Creación con Sus suaves Olas… Sacral me invita a sumergirme en Sus Profundidades… Comprendí que amo el Océano, Él es mi Hogar. Me sentí como Su Ola —y me fundí desapareciendo en Su Infinito—… ¡Qué inmensa Felicidad y Dicha —ser Parte del Océano Primordial, consustancial a Él e inseparable de Él—! * * * Sathya Sai Baba… Sobre Baba y Su Enseñanza conocía algo a través de los libros sobre Él. Mas luego Vladimir me llevó… directamente a Él, a Su Mahadoble, y me dijo: «Mira, Sathya Sai nos saluda y desea decirte algo.» Y Vladimir se marchó, dejándome a solas con Él… Intenté oír Sus palabras —pero solo sentía Su Amor—. Nunca había experimentado un Amor lleno de tanto cuidado y ternura… y lágrimas de gratitud fluyeron solas de mis ojos… ¡Es muy fácil comunicarse con Sathya Sai! Basta con pensar en Él con amor y ternura en el corazón, dirigirse a Él con una pregunta —y Él viene, envolviéndote con Su suave y tierno Calor—. Cuando anteriormente me resultaba difícil conectarme con Él, me decía: «Cada vez que parece que no hay salida, que todo se derrumba a tu alrededor, que el dolor y la desesperación intentan apoderarse de ti… ¡Recuerda que —la Vida es Infinita, no muere, se transforma—! »Tu dolor, es lo viejo que muere en ti, para dar paso a un nuevo flujo de vida. »¡Nada que venga de fuera puede destruir la Fuerza de la Vida, la Fuerza del Amor que vive dentro de ti! ¡Y estas Fuerzas —soy Yo— manifestándome desde tu interior, desde tu corazón espiritual! »Mantente en completa paz, pero no te detengas en el Camino, ¡avanza! ¡Que la vida, convertida en un río caudaloso de Amor, fluya siempre —hacia el Océano de Mí—! »Confía plenamente en Mí, no te aferres ni a tu cuerpo, ni a otras personas, ni a los objetos del mundo material. Todo eso es externo. Mientras que Yo —dentro, en la Profundidad, bajo todo—sostengo y nutro con Amor todo lo que creé. »Yo soy independiente de la Creación, aunque inseparable de ella. »¡Ya no necesitas un “hogar” en la Tierra! Antes tu cuerpo era tu “hogar”, donde te ocultabas de Mí. Ahora tu corazón permanece casi todo el tiempo en Mí, y solo una mínima parte de ti continúa viviendo en el cuerpo material. Solo toca retornar a Casa —a Mi Morada— ese pequeño resto de ti. Para ello, limpia y lleva a la completa pureza y transparencia ese pedacito de ti y únelo a Mí. »¡No te separes más, no te deslices fuera! ¡Quédate eternamente en Mí! »Al volver después de la meditación al mundo material —no cierres la puerta de tu Casa Natal—. ¡Que permanezca abierta siempre de par en par! »Tu amor hacia las personas debe crecer, manifestándose en distintas facetas. »¡Aprende la verdadera compasión —la manifestación del Amor Divino—! »¡Aprende a cuidar de todos y recuerda que el cuidado debe existir, pero sin preocupación alguna de tu parte, solo entrega y aceptación! * * * Krishna… ¡Primaveral, Dorado, Tierno! Siempre nos espera en la estación de tren cuando vamos hacia Él para visitar Sus lugares de poder. En estos lugares se puede conversar fácilmente con Él, sumergirse en la Morada del Creador y trabajar muy eficazmente en la limpieza de chakras y meridianos con la ayuda del Maha-mantra, obsequiado a la humanidad por Chaitanya y que glorifica a Krishna.* Vladimir también nos instruyó en esto. Elegimos cualquier par de chakras e introducimos (desde la espalda) la primera mitad del Maha-mantra en el chakra a mayor altura del cuerpo, y la segunda mitad en el otro chakra. Y así trabajamos gradualmente todas los chakras: «¡Hare Krishna! ¡Hare Krishna! »¡Krishna, Krishna! ¡Hare, hare! »¡Hare Rama! ¡Hare Rama! »¡Rama, Rama! ¡Hare, hare! Con esta práctica, los chakras se llenan de la Luz dorada del Amor de Krishna, que los va liberando de las energías burdas y los diviniza. O bien pronunciamos suave y rápidamente, como el murmullo de un arroyo primaveral, el Maha-mantra completo, dejándolo que fluya de arriba abajo y de abajo arriba por sushumna*, cosa de que el dorado torrente de la Luz Divina de Krishna, lo limpie y lo divinice. Y entre estos encuentros, una de las dichas más grandes… … Realizábamos un día las prácticas con el Maha-mantra de Krishna, cuando repentinamente, llegó Chaitanya. Y sin mayores introducciones, bailó el Maha-mantra que pronunciábamos, desplazándose con fluidez en Su Cuerpo de Conciencia, e irradiando con cada movimiento Su Amor Divino. Le pregunté: —Chaitanya, ¿cómo servir al Señor en la Tierra? A lo que respondió: —Hay diversas maneras de servir al Creador en la Tierra, como por ejemplo: enseñar directamente a los discípulos, transmitir conocimientos sobre Dios y el Camino, escribir libros sobre Él, crear obras de arte relacionadas con Él. Y también puede ser uno mismo el ejemplo, es decir, —estar enamorado del Señor hasta el punto en que en cada instante le confesamos nuestro amor, bailamos en éxtasis el baile del amor, y esparcimos a las gentes que nos rodean la Dicha de este Amor Divino—. «Querido, Amado, Único Señor Mío. ¡Krishna! ¡Tú das la Luz Celestial! ¡La Bienaventuranza del Amor abre los corazones! ¡Krishna! ¡Señor Mío! ¡El Amor no tiene fin!… * * * Y los Maestros Divinos no solo hablan de Amor y de las etapas del Camino, también están dispuestos a arrojar Luz sobre las causas y mecanismos de los procesos que ocurren en la Tierra. … Una vez, practicábamos meditación en un bosque de pinos cerca del lago, donde está el Mahadoble del Maestro Divino Gigante. Allí se puede percibir muy bien la hesiquia dentro de los corazones espirituales expandidos en la Infinidad. Vladimir llamó nuestra atención: «Además de Gigante, se ha acercado Lao.» Y nos propuso dispersarnos a cierta distancia por el bosque para estar uno a uno con Ellos. Encontré un lugar junto a un alto pino y me detuve, escuchando a Gigante y a Lao. Mas en el silencio que me rodeaba por todas partes, de pronto apiadándome de los demás, pensé… en la guerra. ¡Aquí nos sentimos mimados y creciendo en el Amor Divino! Pero en algún lugar de la Tierra ahora mismo retumban las explosiones, silban las balas, arden las casas, y la gente herida sufre y muere… ¿Por qué los humanos hacen la guerra? ¿Por qué Dios lo permite? Se acercó Lao. —¡Qué alegría volver a encontrarte! »Responderé a tu pregunta. »Comprende que cualquier guerra es intrínsecamente una elección voluntaria de las personas. Y si ellas eligen la guerra, Yo normalmente no intervengo, ya que es su propia elección, y a través de la cual reciben su particular experiencia de vida. —Sí, pero pregúntale a cualquier persona normal, ¿qué elegiría, la guerra o la paz? Casi nadie elegiría la guerra. —«En la superficie» parece exactamente así. Pero en realidad la guerra ocurre porque quienes se involucran en ella han perdido el sentido de su existencia, han perdido su conexión con Dios. »Las guerras maduran dentro de las sociedades principalmente por los vicios humanos. Y cuando «los vapores volátiles de la guerra» se esparcen, ya no importa cómo se encienda la cerilla. Lo que sirva de motivo concreto para el inicio de la guerra es irrelevante. »Objetivamente, es necesario luchar solo en defensa propia cuando se debe proteger al mundo de males como el fascismo u otras formas de terrorismo fanático. »Pero en general, las guerras aceleran de alguna forma los procesos evolutivos y permiten discernir a las almas. En el sentido de que —crean condiciones extremas— que empujan a millones de personas a tomar decisiones. Unos, manifiestan las mejores cualidades del espíritu, protegiendo a otros, sacrificándose, ayudando a los débiles, entregando hasta lo último que poseen… Otros, manifiestan la inclinación a la violencia que dormía en ellos en tiempos de paz, matan, roban, abusan… y a estos últimos, se los va anotando en las filas del infierno. »El dolor y el sufrimiento son de las medidas extremas de Mi Educación. Los líderes criminales que guían a las masas empujándolas al caos de la guerra, por supuesto, cargarán con toda la responsabilidad de las desgracias. Pero cada persona —también es responsable de lo que elige— amor u odio. »Por eso es fundamental transmitir a cada persona el verdadero sentido de la vida, para evitar que sean engañados o arrastrados, y que aprendan a hacer sus elecciones conscientemente, basándose en el conocimiento de las leyes de la Evolución universal. »¡Yo soy Amor! ¡No me canso de repetirlo una y otra vez! ¡Vivan todos en estado de amor —para que la paz y la felicidad sean la constante de vida, y no su excepción—! * * * … Esto fueron solo fragmentos muy pequeños de qué y cómo nos enseñaron los Maestros Divinos… pero hay más, mucho más… … «¡Aprendan de Nosotros! ¡Estamos listos para ayudar a cada uno de ustedes!» —así dicen Todos Ellos. «¡Y quien quiera aprender, que aprenda… en vez de pasarse los días pensando si sí, o si no!»
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