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Cómo conocer a Dios/Trabajo Meditativo Trabajo MeditativoSin un trabajo meditativo bien estructurado es imposible combatir eficazmente los propios vicios y mucho menos conocer a Dios. La meditación es el trabajo de la conciencia. Ha de desarrollarse al mismo tiempo en varios frentes: refinamiento y purificación, transformación de uno mismo en Amor, expansión del volumen de la conciencia propia, hacer que esa conciencia sea móvil, flexible, poderosa y sabia. Vladimir nos guió en todo ello: «El Camino hacia Dios incluye, entre otras cosas, aprender a “bailar” en todas las partes de la conciencia» —bromeaba él. … Recuerdo cómo me emocioné al inicio de nuestros contactos cuando Vladimir me explicó que lo ideal para meditar no es en espacios cerrados sino al aire libre: ¡en el bosque, sobre el vasto mar, entre los campos! ¡Y especialmente en lugares de poder cargados de energía! Los recintos cerrados solo sirven para ejercicios preparatorios en el marco de la Raja yoga. Vladimir luego nos reveló cientos de lugares de poder y nos instruyó en cómo trabajar con ellos. Pues allí… resulta sencillo y natural emerger con la conciencia desde el anahata purificado —directamente hacia la Luz Divina—. ¡Y los brazos que surgen del corazón espiritual se despliegan al instante! Entonces, se puede nadar, volar, abrazar, acariciar, expandirse, percibir, explorar, conocer, fusionarse con Dios… Además, como nos enseñó Vladimir, no hace falta cerrar los ojos ni quedarse quieto «como un poste» en un sitio. Es mucho más eficaz trabajar con la conciencia mientras se camina sin prisa, buscando, en particular —incluso dentro del propio lugar de poder— los puntos óptimos para la práctica. Pero con los ojos cerrados, excepto en casos especiales, hay tendencia a «elevarse» con la conciencia hacia las chakras de la cabeza, y entonces, desde luego, uno flotará no en el Absoluto multidimensional, sino solo en sus propias ilusiones. El trabajo meditativo profundo solo es posible desde la base del chakra anahata, es decir, desde el corazón espiritual; no hay otras opciones. * * * … Recuerdo una anécdota divertida. Una vez llegamos a practicar al Mahadoble de Huang Di. Pero el lugar había sido contaminado por una «sesión rural» de drogadictos. La energía se volvió repugnante y en la hierba había jeringas usadas por todas partes. Por eso Huang Di se desplazó unos cien metros por el mismo camino del bosque. Yo no lo noté, y por hábito, intenté sin éxito fundirme con Huang Di donde Él había estado la vez anterior. Mi punto de referencia resultó no ser Dios, sino los árboles que tenía grabados en la memoria del lugar previo. Vladimir entonces, entre risas, comentaba: «¡¿Qué no entienden?, Dios está vivo! ¡Y el Mahadoble no es una estatua que se coloca y queda inmóvil para la eternidad!» … ¡Qué don tan precioso me concedió Dios al llevarme directamente a una auténtica Escuela espiritual y a una familia espiritual sana de compañeros unidos en una única meta —conocer al Creador, fusionarse con Él y servirle—! Lo que realizó Vladimir —elaborar una metodología de desarrollo espiritual desde el hombre ordinario hasta Dios— es único e invaluable. En otras condiciones, para buscar y dominar, aunque sea un solo escalón de esta «escalera» de ascenso espiritual, al buscador le podría llevar varias encarnaciones de indagaciones arduas y dolorosas… Pero usar la «escalera» de Vladimir, es solo para almas maduras, que con el corazón se orientan en sus búsquedas hacia Dios y se entregan totalmente a este Camino. … Samadhi, Nirodhi, Nirvana. Cuando leí por primera vez sobre estos estados en los libros, me parecían algo trascendental, casi inalcanzables. Pero en la Escuela de Vladimir —con sus técnicas, lugares de poder especiales y, claro está, su asistencia personal— se pueden alcanzar con gran rapidez. … Pero para conservar lo obtenido y aprender a vivir en esos estados de conciencia en la vida diaria —hacen falta esfuerzos personales incesantes—. Vladimir transmite todo esto con naturalidad. Y con amor constante, ofrece los conocimientos más profundos sobre Dios. Pero repito, solo a quienes son dignos de recibirlos. Y tras esa aparente facilidad se encuentra el inmenso esfuerzo de un científico-investigador que durante décadas trabajó en el ámbito espiritual sin dejar nada de lado, observando, investigando, analizando y sistematizando los resultados, probándolo todo en su propia experiencia. Luego, elegía lo mejor y más eficaz, descartando el resto. Así nació la Metodología del Perfeccionamiento Espiritual de Vladimir Antonov. Y esta Metodología, no consiste solo en meditaciones. Es un sistema completo y coherente de métodos para el desarrollo del ser humano, que lleva a la plena Autorrealización, al logro de la Perfección, al conocimiento del Creador y a la Fusión con Él. Aquí es imposible avanzar sin el trabajo ético sobre uno mismo y sin el desarrollo intelectual. Todo esto fue desarrollado con gran detalle por Vladimir y está expuesto en sus libros. Por supuesto, todo esto se realizaba con la ayuda de Dios y bajo Su guía directa. ¿Qué sentido tendría elaborar una metodología para conocer a Dios, dejando al margen a Dios mismo? ¡Pero cuánto hay que amar a Dios para, confiando solo en Él no-encarnado, recorrer y abrir para otros todo el Camino —desde el comienzo hasta la completa Fusión con el Creador— en una sola vida terrenal! Así, a nosotros también se nos planteó la tarea de no solo recibir conocimientos ya masticados, sino de investigar, buscar, comprobar todo en nuestra propia experiencia. Y, además, aprender a transmitir esos conocimientos a los demás. De otro modo, Dios no firmaba aprobados en los libros de notas de nuestros destinos… «Estén atentos, ya que se pueden perder muy rápido todos los avances meditativos si falta aspiración, amor ardiente al Creador, anhelo de fusionarse con Él y de servirle» —nos repetía Vladimir sistemáticamente. * * * Cuando Vladimir mismo nos mostraba las meditaciones, todo fluía fácil, hermoso, y con amplitud. Luego se nos pedía repetirlas, pero con nuestros propios esfuerzos. Yo a veces captaba rápidamente el estado meditativo y pensaba: «¡ya… sí, lo recuerdo todo!… ¡una vez es suficiente para mí!» Luego resoplaba, sudaba, me balanceaba… Pero, ¡ay!, nada me salía bien… Dios, se apartaba de tales esfuerzos míos… Un día me lo explicó: «Estás haciendo gimnasia física. Para eso existen los gimnasios deportivos. Pero aquí, en Mí, rigen otras leyes. ¡Aquí solo se aceptan las emociones de amor hacia Mí! »¡El deseo puro de entregarte a Mí y el esfuerzo continuo en ello —abren Mis Brazos—! »Y esa fuerza que tratas de emplear en las meditaciones sin amor —es violencia—. ¡Eso es incompatible con la vida en Mí! »En los eones Divinos las conciencias se relacionan con suavidad y ternura entre sí, viviendo en Fusión, Disolución mutua, Amor y Armonía. »El trabajo meditativo es la parte central de vuestras vidas. ¡Yo Soy, Vivo, Real! ¡Y amar y conocerme solo es posible —viviendo Mi Vida—! * * * «¡Buscadme en los bosques!» —este llamamiento de Dios a los buscadores fue anotado por Helena Roerich.* Y Vladimir añadía las palabras de la canción de Yuri Kukin: «¡hay que vivir en kilómetros, no en metros cuadrados!».* Y nosotros «vivíamos en kilómetros», a veces caminando por el bosque decenas de kilómetros en un mismo día para alcanzar el siguiente lugar de poder. En cualquier estación del año, con cualquier clima, partíamos para practicar la siguiente meditación. Lluvia, nieve, calor, heladas, viento fuerte no eran impedimentos. Al contrario, solo fortalecían los brazos de la conciencia y la certeza de que a Dios se le puede y debe amar siempre, sin importar el clima. «Cualquier evento en la superficie del Absoluto, en Su plano material, aunque sea un huracán, no inmuta en lo más mínimo la Morada del Creador, donde siempre hay Luz, Paz, Ternura y Calidez» —señalaba Vladimir. Una vez meditábamos y recolectábamos setas y arándanos rojos en el inmenso por kilómetros Mahadoble de Babaji. Comenzó a llover. Sacamos los impermeables y nos cubrimos con ellos junto a las mochilas, creyendo que la lluvia pasaría pronto. ¡Pero no fue así! Pronto cayó un diluvio tal que tras la cortina vertical de agua casi no se veía nada. Los relámpagos rasgaban el cielo en sus destellos. El trueno estremecía el entorno. Torrentes de agua fluían por nuestros impermeables hacia la tierra anegada. Pero esa furia desatada de los elementos despertó en mí gran entusiasmo: «¡Mi cuerpo es insignificante! ¡Me voy a fusionar con la conciencia en Babaji!» Salí de debajo del impermeable y entré en Babaji… Él estaba… completamente seco y radiante de sol… ¡Y me sumergí en la Luz Infinita de Su Amor Tierno!… Solo unos pocos movimientos de los brazos de la conciencia… y ya estaba en el Corazón del Absoluto. El diluvio dejó de existir para mí, el cuerpo no se sentía… quedó bajo el impermeable. ¡Solo había Dios, Luz Viva, Ternura, Infinitud! … Cuando volví a sentir el cuerpo y a percibir el mundo material… brillaba de nuevo el sol, todos recogían setas, que de repente aparecieron por montones alrededor nuestro tras la tormenta. * * * La tensión de la lucha contra las manifestaciones del «yo inferior», sumado a un constante superarse a «sí mismo», se reemplaza en las etapas superiores de Buddhi yoga —por una profunda paz interior—. La hesiquia es el silencio interior. Es un estado asombroso de estar lleno de Dios con una sensación de paz absoluta en uno mismo, en un inmenso corazón espiritual. La capacidad de permanecer en estado de paz —es una cualidad absolutamente necesaria para el buscador espiritual—. Todos los avances meditativos no pueden ser más o menos firmes si no se aprende esto. «Las puertas del mundo se abren y se cierran al mantener la calma. El conocimiento de esta verdad permite el no-hacer»* —registrado por Lao Tsé en el antiguo tratado chino sobre los fundamentos del taoísmo Tao Te Ching [6]. «Aquí, en la Tierra, el nacimiento y la muerte son vencidos por aquel cuya mente está en paz. Brahman es puro de pecado y permanece en calma. Por eso los que viven en calma conocen a Brahman (5:19). Controlando las indriyas, adoptando como meta alcanzar la Liberación, renunciando a las atracciones terrenales, al miedo y a la ira, el ser humano logra la plena Libertad» (5:28) —enseñó Krishna mediante el Bhagavad Gita [6]. «Detener el diálogo interno es el único camino para el éxito» —decía también Don Juan Matus, y continuaba… »Es la clave de todo. Cuando el guerrero espiritual aprende a detenerlo, todo se vuelve posible. Los planes más lejanos se hacen alcanzables» —decía el Nagual Matus en las obras de Carlos Castaneda [6,28]. «Solo el corazón inmerso en calma puede irradiar amor puro. »… Cuando la mente permanece inmóvil y silenciosa, la voz de Dios puede ser oída. … Cualquiera que logre purificar la mente de inquietud, agitación, pensamientos y conflictos, y sea capaz de mantenerla en un estado de equilibrio silencioso, puede sintonizarse con la voz de Dios en su interior» —repite lo mismo el Avatar más contemporáneo, Sri Sathya Sai Baba.* … Pero casi todas las personas de nuestra sociedad actual se acostumbran a vivir con la mente, no con el corazón. Y yo no era la excepción. Para mí, el estado de calma de la conciencia no era natural. Tuve que ir aprendiendo poco a poco —durante mucho tiempo y con gran esfuerzo— el estado de paz, utilizando todo el conjunto de técnicas desarrolladas por Vladimir. Al principio consistió en desplazar la concentración de la conciencia hacia el anahata desde los chakras de la cabeza y sentir allí de forma estable mi rostro, incluyendo la cara, los ojos, los labios, las orejas… Bastaba con retirar la conciencia de los chakras de la cabeza, sumergirla en el corazón espiritual, y se calmaba al instante dejando de agitarse. Cuando abría mis nuevos ojos en el anahata y miraba hacia adelante desde allí, incluso la mirada de mis ojos físicos se transformaba, se volvía suave, cálida, tierna, como si acariciara todo a mi alrededor. Y cuando miraba desde el anahata hacia atrás, sentía que detrás de mí, todo el Absoluto multidimensional se desplegaba, y en lo más profundo —el Creador estaba dispuesto a recibirme en Sus Brazos de Amor—. Más adelante, mirando hacia atrás desde el anahata, que ya superaba ampliamente el tamaño de mi cuerpo, me hundía de inmediato en las Profundidades del Absoluto. Allí, en esas Profundidades, se podía explorar el Eterno Reposo del Primordial… Pero ese Reposo no es algo estático, es el Reposo del Amor Vivo del Creador. … Vladimir también enseñaba la calma mediante su propio ejemplo, siempre permaneciendo en ese estado y expresándolo así: «En el Camino Espiritual es imprescindible aprender a vivir en una profunda calma interior. Y los signos externos de su ausencia son, entre otros, diversos movimientos estereotipados del cuerpo como tics, golpecitos con los dedos, morderse las uñas y cosas parecidas. »En el bullicio de la ciudad es difícil aprender el silencio y la calma. Pero en la naturaleza, la habilidad de escuchar y contemplar el mundo desde el corazón espiritual permite dominar rápidamente esta cualidad. »Lo ideal para aprender esto es al amanecer o al atardecer en el bosque, junto a un lago o al mar. … Recuerdo cómo en uno de los lugares de poder del bosque Vladimir nos introdujo por primera vez a Surya. Llegamos a un pequeño pantano en una depresión, casi siempre cubierto de agua. Solo en invierno se puede caminar sobre el hielo, pero en las demás estaciones hay que cruzarlo saltando de montículo en montículo. Hoy estamos en primavera. Cada uno escoge el montículo que más le atrae, y Vladimir comienza a explicar: «Aquí está ahora con nosotros la Divina Surya. Entremos todos en los anahatas y salgamos desde los anahatas hacia atrás, directamente hacia Su Luz Divina más sutil y tierna, como el sol matutino. Sintamos Su Amor y ofrezcámosle el nuestro, abrazándola con los brazos del corazón espiritual. »Observemos que Surya aquí… parece “no tener cabeza”. Pero Su Rostro… se puede ver en Su Anahata. Ella nos muestra con esto cómo debemos vivir siempre —siendo solo corazón espiritual—. Grabemos este estado en nosotros como modelo… … Entonces olvidé por completo que mi cuerpo estaba sobre un pequeño montículo, que ahora ya se había hundido completamente bajo el agua… Me fusioné con Surya, llenando la forma de Su Conciencia, y ahora me percibía en una nueva cualidad. ¡Qué bueno vivir así con ligereza y en calma! ¡Nada obstaculiza el amor que se ofrece alrededor! ¡Ahora estoy compuesta solo de Amor! … Luego estuvimos en uno de los lugares de poder de Jesús, donde resulta fácil comunicarse con Él y con Sus Discípulos Divinos: los Apóstoles Felipe y Andrés.* Cuando percibí por primera vez al Apóstol Andrés, Él también estaba lleno de un Amor tranquilo y constante. —¿Andrés, siempre estás tan tranquilo? ¿Cómo conseguiste esto?» —le pregunté. —¡Es la hesiquia! —respondió Él, sonriendo. Jesús nos enseñó esto. »Para alcanzarla, lo primero y principal es comprender y aceptar la Voluntad del Padre. Y después todo es muy sencillo, lo que se comprendió y se aceptó, hay que hacerlo realidad. Así vivió Jesús y así nos enseñó. Solo en este caso se puede actuar en Unidad con el Padre…
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