|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Cómo conocer a Dios/Llegada a la Escuela Llegada a la EscuelaAntes le pedía a Dios que me ayudara a encontrar un Maestro encarnado. Al conocer a Antonov, le pregunté si él seguía dando clases. Pero respondió que no. Entonces me tocó practicar sola con su libro «Prácticas Espirituales». Cada mañana me levantaba a las cinco y, antes de ir al trabajo, hacía ejercicios de calentamiento y psicofísicos, intentando trabajar también con el chakra anahata. Muy pronto sentí los primeros resultados que puedo resumir como —un estado energético de alegría emocional— que se mantenía durante todo el día. Fantástico, pero y ahora, ¿qué más hacer? … Así proseguí hasta que un día, al comienzo de la primavera, sonó el teléfono en el apartamento. La voz familiar de Vladimir habló en el auricular: —¡Paz para ti! ¿Cómo te va? —Creo que bien, estoy practicando… hago calentamiento y otros ejercicios. Después de las prácticas me siento bien… alegre y con más energía. —¡Muy bien! ¡Entonces, Dios te está guiando! »¿Y sobre la alimentación? ¿Qué decidiste? —Ya dejé de alimentarme de animales sacrificados… Y así, recibí mi primera invitación para sumarme a algunas de sus sesiones prácticas. Terminada mi primera sesión, Vladimir me dijo: «En el estado energético en que se encuentra tu cuerpo, cualquier otra persona no soportaría el dolor… Vamos a sumar “baños de agua helada” a tus prácticas. Puedes buscar una abertura en el hielo cerca de tu casa, o puedes ir a Ozerki*, allí en el lago hay una abertura en el hielo y un club de “morsas”*. ¡Lleva a los niños contigo!» Y me explicó detalladamente cómo realizar los «baños en agua helada». … Quedé anonadada, nunca antes me había siquiera echado agua fría encima. ¡Y ahora… ¿directamente a un agujero en el hielo?! Volví a casa sumida en pensamientos preocupantes… Sentía que en mi interior, como un charco de agua estancada que de pronto se mueve, el fango subía desde el fondo… ¡Al día siguiente, superando mi mojigatería, tomé la decisión: «voy a probar primero echándome agua fría en casa»! ¡Entré sin más a la bañera y me eché encima tres cubos de agua fría! El resultado, sin embargo, no fue muy alentador… Pensé: «si en la bañera es así de terrible, el agujero de hielo seguro será mi fin…» Toda la noche se dio en mí una lucha interior descontrolada… Pero al final comprendí que era —o al estanque de hielo o al estanque de mi vida anterior—… ¡No tenía nada que perder —vivir como antes ya era imposible—! Ya resuelta, a la mañana siguiente preparé todo, los niños, mi traje de baño y mis toallas —y vamos todos a Ozerki—. Después del baño helado de ayer en la bañera me sentía descompuesta, como en el comienzo de un resfriado y al borde de caer enferma. Pero voy y pienso: «en el agujero de hielo alguno de nosotros tendrá que sucumbir —o yo, o los microbios—» Llegados al estanque, brilla el sol y hay una ligera helada. La nieve brilla y cruje bajo nuestros pasos mientras caminamos sobre el hielo hacia el agujero. Me cambio de ropa en la caseta de la orilla y salgo descalza a la nieve. Me acerco al agua y, como me mostró Vladimir, —¡abro los brazos de la conciencia, dejo entrar la luz solar en el anahata, abrazo con los brazos del anahata el espacio sobre el lago, e invito al Espíritu Santo a entrar en mi cuerpo—! Bajo por la escalera de madera al estanque y me sumerjo en el agua helada… ¡Y —milagro—! ¡El agua helada no se siente en absoluto! Me sumerjo de cabeza y tras unos segundos salgo a la superficie a recuperar el aliento entrecortado, para luego sumergirme de nuevo de cabeza, y así varias veces… En este sumergirme y volver, oí el grito lastimero de mi hija: —¡Mamá, mamá! ¡Sal ya! —¡Está bien! —le respondí alegremente. Subo por los escalones al hielo y me siento… ¡como recién nacida! ¡De la enfermedad que se acercaba no quedó ni rastro! ¡Cada célula de mi cuerpo estaba llena de una alegría chispeante! Felices todos, volvimos a casa. … En el siguiente encuentro, cuando se lo conté a Vladimir, él se alegró sinceramente por mí. Y añadió: «¡Cuanto más rápido reconstruyas tu vida, más podrás lograr en el Camino Espiritual!» … Muy rápido se disolvió el círculo de mis antiguos conocidos. Simplemente dejaron de invitarme a las reuniones… ya no les resultaba interesante estar conmigo. Ya no bebía, no fumaba, no comía carne ni pescado, no hablaba de interminables series de televisión porque había dejado de verlas, etc.… Ahora solo me interesaba Dios y lo relacionado con Él. Para apaciguar los ánimos en el trabajo, dije que estaba siguiendo un tratamiento especial de salud y que el médico me había prescrito «baños de agua helada» y una dieta estrictamente vegetariana. Todos se tranquilizaron y dejaron de asediarme con sus preguntas. En casa, los niños sabían de mis prácticas y aceptaron mi nuevo estilo de vida. Solo mi padre, que no vivía con nosotros, no podía entender, ¡¿cómo era posible no tomar ni una copita de vodka en las reuniones familiares?! Y simplemente dejó de hablarme. Mientras tanto, dedicaba todo mi tiempo libre a la práctica del Raja Yoga, al estudio de los libros de Antonov, y a la literatura espiritual. Los «baños helados» y los ejercicios diarios con pranayamas y otras prácticas iniciales permitieron limpiar la energética de mi cuerpo. Ahora, cuando observaba cómo mi flujo de amor, fluyendo desde mi corazón espiritual, tocaba a las personas —conocidas y desconocidas— y ellas respondían positivamente con sonrisas, sintiéndose bien, la felicidad me colmaba tanto que quería abrazar al mundo entero con mi amor.
|
| ||||||||
|
| |||||||||