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Conocimiento contemporáneo sobre Dios, la evolución y el significado de la vida humana.
Metodología del desarrollo espiritual.

 
Entrega
 

Cómo conocer a Dios/Entrega


Entrega

Luego tocó afianzarnos en los estados conseguidos con nuevas propuestas. Y eso no resultó tan sencillo…

«El mejor modo de entender y retener lo esencial de lo recibido es enseñárselo a otros locos, ja…» —bromeaba Vladimir al principio…

Mas luego proseguía con seriedad:

«Hablando en serio, mientras se aprende de Dios, conviene acumular la mayor cantidad posible de habilidades y destrezas en distintos ámbitos de la vida para poder ayudar con mayor eficacia a los demás. Cada uno debe, entre otras cosas, adquirir al menos nociones básicas de medicina. Para ello, compren y estudien el “Manual del médico práctico”. También es necesario ser competentes en temas políticos generales, volverse psicólogos y tener al menos ideas generales sobre psiquiatría. Esto no es solo para uno mismo, sino también para entender mejor a las personas y cómo ayudarlas.

»Además, solo se puede transmitir a otros aquello que uno mismo domina realmente.

»En la etapa inicial del aprendizaje espiritual, cuando tanto los Maestros Divinos no encarnados como el Maestro encarnado te llevan en sus brazos y te ofrecen Su Amor —avanzar resulta muy sencillo—. Pero después, el aprendizaje prosigue individualmente en varios ámbitos, así como también en la entrega de lo recibido a los demás.

»El anhelo de tal entrega es sin duda una de las características de un alma madura y llena de amor. Pero para llevarlo a cabo se requiere poseer un conocimiento amplio en todo lo concerniente al desarrollo espiritual del ser humano.

»Además, hay que entregar tal como lo hacen nuestros Maestros Divinos —de manera totalmente desinteresada e impulsados únicamente por el Amor hacia quienes reciben—.

… En ese momento descubrí que tenía miedo… —miedo de transmitir nuestras meditaciones—. El miedo me atenazó, me paralizó y no conseguí lograr nada más. *

Empezó una nueva batalla de superación de mí misma…

Dios me decía:

«La entrega debe volverse una cualidad del alma, un modo de ser.

»Y transmitir meditaciones es una oportunidad de ofrecer tu amor… y también es servicio a Mí, también es tu karma yoga, y es la demostración de tu amor hacia Mí, hacia los miembros de tu familia espiritual.

»¿Crees realmente amar a todos, cuando en verdad ocurre que solo recibes?… El amor auténtico —es una entrega—.

»¡Justamente por eso es que hoy te sientes tan mal, endeudada y acorralada!

»¡Tienes que dar más de lo que has tomado!

»¡Derrumba cuanto antes estas barreras! ¡El amor no debe ser obstaculizado! ¡Permítele existir!

»Tú misma construyes barreras y pones impedimentos con tus negaciones: “¡no puedo!”, “¡todavía es pronto para mí!”, “¡soy principiante!”. Pero nada de esto es cierto. ¡Eres adulta y se te exige como adulta! ¡Acéptalo!

»Tú intuyes que dar y ofrecer tu amor, es la única forma de existir y seguir creciendo. ¡Pasa cuanto antes al modo de entrega! ¡Solo entonces comprenderás en toda su profundidad —cuán maravilloso es entregar amor—! ¡Esto es la realización del principio fundamental de la existencia del Absoluto!

»Si uno solo recibe es egoísta e infantil. Pero, con la madurez, resulta inevitable —para los verdaderamente dignos— dar el paso al modo de entrega. ¡Es una ley, cuyo incumplimiento conduce a la única muerte auténtica —la muerte del alma, la desaparición de esa gota de vida—! Si una persona solo toma y no puede o no quiere dar, perecerá de indigestión como un animal sobrealimentado.

»¡No temas que no te funcione al comienzo! ¡Además, el miedo nace de la mente y pertenece al cuerpo! ¡Mas tú no eres cuerpo, eres alma!… ¡Olvídate de ti misma!… ¡Entrega Mi Amor!… ¿Para cuándo vas a dejar esto?…

… Mas yo seguía resistiéndome…

Entonces, Dios comenzó a presionarme como corresponde…

Me fue privando paulatinamente de todo lo que había logrado.

Descubrí con horror que ahora ni siquiera podía salir del cuerpo a través del anahata, ¡aunque antes me fundía con Él con toda mi conciencia…! Él requería de mí, esfuerzos volitivos adicionales para la transformación de mí misma. Y de paso comprobaba ¡¿cuánto realmente valoraba Sus Dones?!

… Pero me acobardé y todo quedó perdido… Tuve que volver a empezar desde cero como cuando daba mis primeros pasos con el Raja yoga y el trabajo ético sobre mí misma…

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